Cómo combatir a los enemigos de tu piel

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Los enemigos de nuestra piel

Hay que ser conscientes que la piel es la que nos protege de todos los agentes externos y debemos cuidarla como se merece.

 

El tabaco

Ya sabemos que fumar perjudica gravemente la salud, pero además hace que nuestra piel envejezca antes. Según los expertos las arrugas de los fumadores son más profundas y estrechas, y además el color de la piel se vuelve más grisáceo. Las arrugas más feas son las que se producen en el labio superior (el también llamado código de barras).

 

Además de afectar a la dermis el tabaco apaga el brillo del cuero cabelludo volviéndolo más quebradizo y poroso lo cual ayuda a que el pelo tenga ese olor a tabaco tan desagradable. 

 

Otra zona a la que afecta es a las uñas que se debilitan y se vuelven más frágiles.

 


 

El sol

no es en si el sol, sino los rayos ultravioletas que son los responsables del foto-envejecimiento de la piel (deshidratación, arrugas, manchas, y en los peores casos cáncer de piel).

 

Aún así hay que decir que la importancia del sol para nuestra vida es indiscutible. Nos aporta vitalidad, energía, vitaminas y una potente propiedad terapéutica contra el estrés. Por eso hay que exponernos al sol con protección según nuestro tipo de piel.

 

El frío

El frío congestiona la piel. Por eso hay que hidratarla mucho en invierno, tanto la facial como la corporal. No olvidarse tampoco de la crema de manos y abrigarse mucho para no exponer tanto la piel al exterior.

 

La alimentación

Factor muy importante en el cuidado de la piel, ya que si estamos bien por dentro eso se manifiesta en nuestro aspecto. Cuidar lo que comemos, mucha fruta y verdura (y en crudo si puede ser) ayuda a nuestro cuerpo a estar mejor; sobre todo hay que olvidarse de las dietas milagro, las cuales producen un efecto yo-yo muy perjudicial para nuestra piel.

 

La contaminación

La contaminación ambiental repercute muy negativamente en nuestra piel. La contaminación se adhiere a nuestra piel y no la deja respirar por eso es muy importante una limpieza cada día a fondo con productos adecuados a nuestro tipo de piel, y también una limpieza periódica más en profundidad por parte de un profesional.

 

El estrés

El enemigo del siglo XXI. Nadie se escapa al estrés y nuestra piel no demuestra mostrándose más apagada. El estrés produce una mala oxigenación de la piel, una mayor irritabilidad y pérdida de tono. Como sabes, el estrés no viene causado por situaciones complejas, sino por nuestra respuesta ante las mismas. Por eso, cuando te veas desbordada por las circunstancias, date un respiro. Ayudarás a que tu piel luzca mejor.

 

Falta de sueño

Produce cansancio, mal aspecto, falta de reflejos, dificultad para concentrarse.... Intenta descansar 8 horas diarias para que tu piel luzca con mejor aspecto.

 

¡Ahhh! Y sobre todo bebe mucha agua, te ayudará a hidratar la piel desde dentro también.

 

Un saludo.